
Hebreos 4:12
12 La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Todo ser viviente, que sea planta o animal, vibra con vida. Cuando Dios sopló en su nariz aliento de vida, Adán fue un ser viviente (Génesis 2:7). Sonidos, emociones y aún nuestros pensamientos son hechos de vibraciones. Tal cómo aprendimos en el químico, todo que existe está hecho de átomos y ese átomos están en movimiento. De hecho, la velocidad con que vibran los átomos determina si el objeto es líquido, sólido o vapor.
Cáda órgano del cuerpo tiene una frecuencia. Hasta nuestros huesos vibran y tiene movimientos o vibraciones. Cuando un órgano del cuerpo está enfermo, deja de producir la onda de sonido necesaria para sostener la salud. Hasta hay profesionales de salud que piensan que hay frecuencias que promueven la salud en el cuerpo y hay frecuencias que no promueven la salud.
Dra. Caroline Leaf en su libro, Enciende Tu Cerebro, explica que podemos cambiar nuestra salud, y el paisaje de nuestro cerebro con el poder de nuestros pensamientos. Pensamientos, palabras y emociones positivas pueden cambiar nuestra salud. En el estudio de física cuántica han podido medir las vibraciones en el cerebro. Han visto una diferencia en la actividad en el cerebro cuando una persona siente gratitud o amor; tiene una vibración más alta. En cambio cuando una persona siente ira, falta de perdón o abandono tiene frecuencias más bajas. Más vibración se interpreta a más vida, energía y salud.
La Biblia nos dice que la palabra de Dios es viva y poderosa; es la misma palabra con que Dios hizo el mundo. Entonces Dios es vida. Dios es el autor de la vida, y su palabra tiene poder y una vibración especial. Una traducción dice que la palabra de Dios es “quick” o sea rápida o eficaz.
Entonces, para tener una vida óptima debemos promover pensamientos de gratitud y amor. Si queremos tener una vida impactante en este mundo tenemos que modificar nuestros sentimientos, nuestras palabras y nuestros pensamientos. No estoy diciendo que si pensamos de manera positiva, no va a ver enfermedad; que nada malo ni triste va a pasar en nuestra vida. Pero, podemos vibrar con amor y gratitud sanando nuestras propias heridas. Con nuestras palabras y acciones de amor podemos ayudar a otros sanar sus heridas.
Podemos empezar a meditar en la palabra de Dios, permitiendo que se penetre a nuestro corazón y mente. Que la vibración de la palabra nos sacie, nos sane y nos dé poder para vivir.
Juan 1:1-5
1 En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios mismo era la Palabra.
2 La Palabra estaba en el principio con Dios. 3 Por ella fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho. 4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Referencias
La Reina Valera Contemporánea. (2009). Sociedades Bíblicas Unidas.
Leaf, C. (2017). Enciende tu cerebro (Spanish Edition) (Illustrated ed.). Baker Books.
