Una Oferta Difícil de Rechazar

     Recientemente, escuché un sermón interesante sobre las muchas maneras de compartir el evangelio. Me picó el interés que la mayoría de los cristianos tienen la tendencia de compartir el evangelio empezando con el punto teológico que todos somos pecadores y necesitamos un salvador. Aunque yo comparto la creencia en ese punto teológico, muy pocas personas identifican con esa verdad y responden al evangelio. Seamos honestos, no es muy atractivo pensar que somos pecadores y mucho menos pensar que necesitamos alguien que nos salva. El pastor explicó que las escrituras están llenas de otras maneras válidas de compartir el evangelio.

     Entre todas las opciones, me gustó mejor la ilustración de que todos necesitamos ser sanados y Cristo nos sana. Nadie tiene problemas con aceptar que todos tenemos corazones heridos, que somos víctimas de injusticia, abuso, agresión, abandono y que hemos sido violados emocionalmente de muchas maneras. Cristo está listo para sanar nuestras heridas y solo tenemos que recibir sanacion.

¿Cómo ha sido sanado tu corazón? ¿Qué hizo Cristo para sanarte? Cuéntalo a un amigo o a un familiar hoy y tal vez ellos también permitirán al Gran Médico a ver sus heridas.

Restaura a los de corazón quebrantado y cubre con vendas sus heridas.Salmo 147:3

Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta… – Salmo 30:11

Los justos claman, y el Señor los oye; los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. – Salmo 34:17-18

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